Maltratador por conciencia, capricho y sapiencia,
a más de bestia y energúmeno con y por indecencia,
que no por inconsciencia, ni por maltratado en la infancia,
pues si tienes diligencia, piensas, diferencias
y por cambiarte tratas, al sano pensamiento,
al raciocinio, a sana educación, a buen comportamiento,
como a lo fraternal, y a la sazón, con tu mujer, entendimiento.
Si pensares y obrares así, por el camino del bien vayas,
Pues no es cierto que la miseria por fuerza cree y forme canallas,
ya que en la buena sociedad hubo y quizás aún haya.
Como muestra, Ruiz Jarabo, pues para lo que digo basta,
ya que era de buena familia, tanto rica y por más casta.
Sobrino de Juez del Estado que ministro de Franco fuera,
y de togados, letrados y jueces de estado sigue su casta,
no valióle de nada el parentesco y a garrote vil muera.
Y aunque España lo ha olvidado y más de 50 años haga,
es menester decir: ¡basta, hasta aquí hemos llegado!
no juzguen jueces y sí jurado, y eso, antes de haber matado,
pues con orden de alejamiento, es cuestión de un momento,
que en habiéndose acercado, con puñaladas o tiro certero
en el cuerpo, de mujer, y puede que hijos varios,
como se puede ver, que sus vidas de sesgo a cortado.
No pidas después clemencia, ni digas que fue demencia,
que ahora estás turbado, o que sufres por su ausencia,
o porque te ves encerrado, diciendo que es inhumano,
el trato allí dispensado y que traspasa la conciencia,
la dignidad e integridad de todo ser humano,
pues eres tú quien traspasa la barrera de la decencia
y con descaro en la audiencia expone tu letrado:
-Necesita ser tratado en consulta de psiquiatra-.
¡y un jamón! Cara dura, como el hormigón de tapia,
pues aunque los hay, y lo testa la medicina,
que es la ciencia que a “venaos” y majaras trata,
apelas a lo mismo, echando cara y cinismo,
para recibir trato de trastocado y al tanto terapia,
para librarte de la trena, paliar en exceso tu condena,
salir a la calle en breve y volver a las andadas.
¡De eso nada! Cambiar leyes puede que haya,
y que hayas de pagarla. Eso, y lo que haga falta,
ya que de machito vas y te crees gallito
en corral de gallinas, siendo tan solo pollito
y no son aves, entérate plebeyo machaquito,
sino mujeres, madres, personas hermanadas,
que incluso por los hombres, quieren ser amadas,
pero temen que en sus manos sean vejadas,
o maltratadas, como lo haces tú, canalla.
Mas, por ser de ánimo débil, por amarte,
no denuncia, la mujer que acorralas,
vilipendias, das maltrato y hieres,
aunque grite basta, ceja ya, no me pegues,
pues eso a ti te resbala, te creces, te enalteces,
creyendo que agradece que su cuerpo laceres.
¡Iluso, engreído, fatuo y vano espíritu!
¡Ah, sádico insensato! Que además bravatas,
-Si me dejas te mato- no ves y te desbaratas,
y al final, sin tino ni acato, te ciegas, vas y la matas.
¡Pues, pardiez! ¿En qué piensa un juez
que en libertad te deja, cuando tu obsesión no ceja,
lo llevas entreceja y acosas una y otra vez?
Villamanta, 29 de febrero de 2008.